jueves, 30 de septiembre de 2021
El galardón más importante que concede la Academia Nacional de Medicina (ANM) fue adjudicado en su edición 2021 a Fernán Quirós, actual ministro de Salud porteño. La decisión del jurado del Premio Hipócrates, que reconoce la trayectoria sobresaliente en los diferentes campos de la medicina (desde la investigación básica hasta la práctica clínica), fue unánime, según se informó.
DIARIO DE BITÁCORA DEL CORSARIO WALREY
https://www.lanacion.com.ar/sociedad/premio-hipocrates-el-maximo-galardon-de-la-academia-nacional-de-medicina-fue-para-fernan-quiros-nid22092021/
Aspectos del servicio naval y la vida a bordo en las flotas reales
DIARIO DE BITÁCORA DEL CORSARIO WALREY
Vera Moya Sordo
2018, TEMPUS Revista en Historia General
Las necesidades de innovación tecnológica, estratégica y administrativa de la marina española del siglo XVIII, tuvieron implicaciones en el reclutamiento, la preparación y entrenamiento de oficiales y marineros, así como en las condiciones generales de trabajo y vida a bordo en los buques de guerra. Algunas realidades fueron particularmente
TEMPUS Revista en Historia GeneralMedellín (Colombia), 2018, Primer Semestre, Número 7Pp. 1-43, ISSN: 2422-2178 (En línea)
de las escuadras reales en alguna de las divisiones de artilleros, bombarderos, condestables,cabos o ayudantes.Conforme los tiempos demandaron un mayor número de hombres de armas a bordo, la infantería y los cuerpos de artilleros se hacían acompañar de compañías desoldados del ejército, tropa de tierra que era embarcada, como ya se dijo, para apoyo en lasoperaciones costeras, y de ser necesario, para cubrir las vacantes, sobre todo en cuanto almanejo de los cañones y fusilería. En ocasiones también ayudaban en las faenas propias dela marinería como en el manejo del aparejo o la bomba de achique. Normalmente en periodos de guerra, un número considerable de ellos (a veces varios cientos) erantransportados con el fin de librar batallas al desembarcar o una vez conducidos al interiorde los territorios.En cuanto a las dotaciones, al igual que la infantería y la tropa, éstas se componíangeneralmente de gente de origen modesto, en ocasiones con poca preparación previa en lasfaenas marítimas, a excepción de aquellos provenientes de las flotas pesqueras omercantes. De acuerdo a las diversas tareas requeridas dentro de un buque, como explica
Hugo O’Donnell
y Duque de Estrada, se organizaban en la categoría de oficiales de mar asueldo y marinería como: pilotos o timoneles (manejo del timón), gavieros y juaneteros(velamen) y marineros en general para la maniobra; en pañoleros (custodios del almacén),furrieles (encargados de la distribución de suministros) y condestables para laadministración; en artilleros, cabos de cañón y condestables para la preparación y uso delarmamento; en armeros, carpinteros, maestros de hacha, calafates, maestros de velas y jarcia, así como personal de maestranza para reparaciones; además de buzos, grumetes(aprendices de marinería), cocineros o reposteros para los servicios en general.
Lastripulaciones eran reclutadas en distintas geografías, aunque lo ideal era que fuesenoriginarios de las regiones costeras, donde se concentraban los especialistas en los oficiosde mar. Más, por necesidad, sobre todo en tiempos de guerra, también se les buscó tierraadentro. Según un estudio de Alfredo Martín García, correspondiente a las últimas dosdécadas del sigloXVIII
, la mayoría de las compañías provenían de los litorales (89%), predominando el Cantábrico gallego (56.1%), seguido del Mediterráneo andaluz (32.9 %);mientras que un 11% provenía del interior. De estos grupos, el 89.4% eran nacidos o
residentes de las regiones peninsulares de la Corona, mientras que el 10.6% eranextranjeros o súbditos de otros territorios ultramarinos.
Si bien desde un principio se pretendía que las tripulaciones se conformaran con hombres de mar reclutados de maneravoluntaria, la realidad era que una buena parte fueron obligados, y en ocasiones se trató degente sin ninguna experiencia en las actividades marítimas en general.
El sistema de incorporación al servicio era conocido como matrícula de mar,impuesta primeramente en 1625 como parte del ambicioso programa del conde-duque deOlivares, valido del rey Felipe IV, para el rearme naval y la reactivación de las flotas deguerra y corso que operaban en el Mar del Norte. Sin embargo, debido a las durascondiciones del servicio, percibido popularmente como peligroso y muy mal remunerado,la práctica era en general poco efectiva, prevaleciendo la escasez de voluntariado y lasdeserciones. Así se entiende que, en tiempos difíciles, como en las vísperas de una guerra,fuera frecuente recurrir a la leva forzosa. Entonces las vacantes eran cubiertas con personal poco experimentado, mayormente obligado contra su voluntad, y comprensiblementeinsatisfecho.La resistencia al reclutamiento tuvo una larga tradición desde el sigloXVI
. Desde entonces, todavía sin un sistema formal, la Corona pretendía captar voluntarios en los puertos de Guipúzcoa y Vizcaya a través de sus autoridades, mismas que se mostrabanreacias a entregar a sus hombres de mar, considerados más productivos para los oficios pesqueros y marineros locales. Para convencerlos, se les prometían privilegios especiales,como servir en buques construidos en los puertos de sus provincias, para mayor comodidado deslindar a una determinada región de la obligación de entregar conscriptos por algún periodo acordado. Pero los motivos para evitar la leva eran muchos y justificados, principalmente porque, como se mencionó, a los marineros de la armada se les pagaba maly con retraso, lo que dificultaba su sustento y el de sus familias. A ello se sumaba la percepción generalizada, no del todo errada, de una alta mortandad debido a la baja calidady cantidad de las vituallas, y a repentinas erupciones de epidemias; además de que,llegando el momento, las tripulaciones tenían que servir de soldados, obligados a pagar su propia munición y pólvora. Sumado a ello, las levas solían hacerlas los representantes de
Alfredo Martín García, “Entre el mar y la muerte. Procedencias, condiciones de vida y mortalidad de los
navegantes del Real Servicio (1776-1804)”,
Espacio, Tiempo y Forma
TEMPUS Revista en Historia GeneralMedellín (Colombia), 2018, Primer Semestre, Número 7Pp. 1-43, ISSN: 2422-2178 (En línea)
los ministros de marina, cuyos modos autoritarios les generaban una mala reputación y porende, un mayor rechazo.Los primeros intentos para establecer un sistema de reclutamiento eficazcomenzaron en 1606, cuando el duque de Medina Sidonia y Domingo de Echeverri plantearon varias opciones elementales para su correcto funcionamiento: pago puntual,comodidad y buenos tratos para los marineros, así como la creación de una milicia consueldo para que sirviera de reserva. Como explica Francisco Javier de Salas, la idea eracrear contingentes a partir de marinos y oficiales provenientes de la flota mercante, estosúltimos para ser generales y almirantes de armadas. El propio rey Felipe III propusorecoger muchachos pobres de entre 12 y 16 años, de las regiones de Guipúzcoa y Vizcaya, para educarlos en seminarios, después entregarlos a maestres y dueños de navíos y tras losaños correspondientes de servicio, embarcarlos en los buques reales.
Pero fue hasta la expedición de las
Ordenanzas para las Armadas del mar Océano y Flotas de Indias
(Ventosilla, 4 de noviembre de 1606), ampliadas poco después en laCédula Real del 22 de enero de 1607, que el sistema adquirió una mejor forma jurídica. Enteoría, los estatutos señalaban como derechos, el buen trato y el pago puntual a los reclutas,las licencias para regresar a sus casas durante el invierno, la posibilidad de embarcarse ennaves construidas en sus provincias, jubilarse después de veinte años de servicio, así comola oportunidad de portar armas (incluso en tiempos de queda), entre otros.
Bajo estenuevo reglamento, el Estado requería a provincias como Galicia, Asturias, Granada yMurcia, y especialmente a Guipúzcoa, la entrega de sus mejores hombres, sin excepción;esto es, a pilotos, maestres, marineros ordinarios, grumetes, calafates, carpinteros,toneleros, artilleros con experiencia en navegación y, por supuesto, pescadores. Como erade esperarse, las provincias continuaban mostrándose reacias a tales exigencias. Mientrastanto, sus hombres de mar eludían la matrícula como podían y ejercían la industriamarinera en la primera oportunidad en la que se ausentaban los funcionarios de las levas.Además de la oposición abierta de los territorios en los que se ejercía la matrícula, principalmente la región vasca, otros obstáculos que el sistema enfrentó durante el sigloXVII
fue el despoblamiento de las costas del reino y, ligado a ello, la disminución gradualdel comercio marítimo, causado por el desplazamiento de una buena cantidad de hombres
Francisco Javier de Salas,
Historia de la matrícula de mar y examen de varios sistemas de reclutamientomarítimo
(Madrid: Imprenta de T. Fortanet, 1870), 67-78.
Fernández Duro,
Historia de la Armada española
https://www.academia.edu/37289403/Aspectos_del_servicio_naval_y_la_vida_a_bordo_en_las_flotas_reales?email_work_card=view-paper
El artillado de las naves: el diseño de piezas, su ubicación en los barcos y los centros de producción durante los siglos XVI y XVII
DIARIO DE BITÁCORA DEL CORSARIO WALREY
El presente artículo estudia el uso de la artillería empleada en los barcos durante los siglos xvi y xvii, su ubicación a bordo y los centros de producción de cañones, incidiendo en la política que desarrolló la monarquía católica respecto a los talleres de fundición y el modo en que se adoptó un modelo único de cañón en las fundiciones de Sevilla y Lisboa. Además de fuentes de archivo, se utilizan textos de diferentes tratadistas en navegación e información extraída de la excavación, pasada o reciente, de diferentes pecios.
https://www.academia.edu/25670930/El_artillado_de_las_naves_el_dise%C3%B1o_de_piezas_su_ubicaci%C3%B3n_en_los_barcos_y_los_centros_de_producci%C3%B3n_durante_los_siglos_XVI_y_XVII?email_work_card=view-paper
miércoles, 29 de septiembre de 2021
https://youtu.be/i5yZ9UvRn3I
La verdadera historia de "María la portuguesa", la prostituta de buen corazón
Ni se llamaba María, ni era portuguesa, la mujer que inspiró la mítica canción de Carlos Cano.
5 de enero de 1985, 3 de la tarde.
Un joven contrabandista onubense carga cuatro cajas de marisco en su patera, en la ribera portuguesa del Guadiana, para venderlas de forma clandestina en la costa de Huelva. El río es la frontera natural entre el último pueblo de España, Ayamonte, y el primero de Portugal, Castro Marim. Aún no hay puente y sólo se puede cruzar en barco. El contrabandista se llama Juan Flores, ayamontino de 35 años, casado y con dos hijas. Es víspera de Reyes y Juan realiza el encargo para, con lo que cobre, comprarle una muñeca Nancy a las pequeñas.
En el momento de zarpar aparece una patrulla de la guardia costera portuguesa, los conocidos como “guardinhas”. El cabo António Nunes (recién llegado de la Guerra de Angola) se acerca al contrabandista y, sin darle el alto, le descerraja dos tiros a bocajarro. Uno le atraviesa el abdomen. El otro le perfora el corazón y lo mata en el acto.
La misteriosa mujer de negro
El asesinato se comete en tierras lusas, por lo que el cuerpo es trasladado a una morgue de Portugal. Allí, el contrabandista no tiene a nadie que vele el féretro. La familia reside en Ayamonte y no puede ir a reconocer el cadáver hasta que zarpe el primer transbordador hacia Portugal a la mañana siguiente. Y en lo que debería haber sido un velatorio desierto, una misteriosa mujer, vestida de negro, permanece durante toda la noche al lado del féretro.
El crimen salta a los medios de comunicación y provoca una revuelta ciudadana en Ayamonte. Miles de vecinos salen a la calle protestar por el asesinato a sangre fría de su paisano. Todos los coches con matrícula portuguesa estacionados en la ribera española son apedreados o lanzados al río Guadiana por ayamontinos furiosos. El suceso se convierte casi en un asunto de estado y provoca conflictos diplomáticos. Para intentar enfriar los ánimos, el cadáver no es trasladado a Huelva hasta el día 9 de enero (paradójicamente, la fecha de cumpleaños del difunto). Durante esos 4 días, la misteriosa mujer de negro permanece firme velando el cadáver, sin relacionarse con nadie y esquivando todas las preguntas que le formulan. Sólo comenta que se llama “María”.
Manuel, hermano del fallecido, muestra un recorte donde sale María la Portuguesa
Manuel, hermano del fallecido, muestra un recorte donde sale María la Portuguesa David L. Frías
La mañana del 9 de enero se autoriza la repatriación del cadáver, que es trasladado en el transbordador. La misteriosa mujer de negro ruega que le dejen subir. Los allegados del finado se niegan. El barco zarpa hacia España con el féretro. Aunque la mujer se queda en tierra, cuando el barco atraca en Ayamonte, ella ya está allí. Ha logrado cruzar el río antes que el transbordador y nadie sabe cómo.
Los periódicos de la época publican fotos del multitudinario funeral. Los vecinos pasean el ataúd de Juan Flores por las calles de Ayamonte. Y en primera línea del cortejo fúnebre, vestida de luto riguroso y con una corona de flores, se encuentra la misteriosa mujer, tal y como recogen las instantáneas que publican los medios locales.
Un crimen convertido en himno
El mítico cantante granadino Carlos Cano conoce la historia y empieza a trabajar en una copla basada en el suceso. La concluye en 1986 y se publica en 1987. La titula “María la portuguesa” y se acabó convirtiendo en el mayor éxito de su carrera. Es su canción más reproducida y ha sido versionada por artistas como María Dolores Pradera, Joaquín Sabina, Dani Martín o Enrique Urquijo. La tonada acaba de cumplir 30 años.
Pronto empezaron a circular infinidad de rumores sobre la identidad de María, la misteriosa mujer de negro que protagoniza la canción. ¿Era un amante del asesinado, como apunta la copla? ¿Era una socia del negocio del contrabando? ¿Era, sin más, una persona de buen corazón que se apiadó de la soledad del finado? ¿Mató el "guardinha" a Juan Flores en un ataque de celos por María?
La letra de la canción, en fragmentos:
"En las noches de luna y clavel,
de Ayamonte hasta Villareal,
sin rumbo por el río, entre suspiros,
una canción viene y va.
Que la canta María
al querer de un andaluz.
María es la alegría
y es la agonía
que tiene el sur..."
La verdadera identidad
Ahora, coincidiendo con el 30 aniversario de la creación de la copla, EL ESPAÑOL desvela la identidad de “María la portuguesa”, que ni se llamaba María, ni era portuguesa. Su nombre era Aurora y era española. . Aún hoy, Aurora es un símbolo en ese municipio. Fue una mujer adelantada a su tiempo. Prostituta de lujo (y orgullosa de ello), sus clientes formaban parte de lo más granado de la alta sociedad portuguesa. Con 60 años dejó de ejercer y empezó a vivir del contrabando. A los pocos años empezó a tener problemas mentales y sufrió síndrome de Diógenes.
“María la portuguesa” se llamaba en realidad Aurora Murta Gonzaga y nació en Ayamonte (Huelva) el 23 de agosto de 1923. Curiosamente, el nombre con el que fue bautizada al nacer sí que fue María. María de los Ángeles. Su madre falleció durante su parto y de su padre nada se sabe. Fue criada por una pareja de vecinos, española ella y portugués él.
Exiliada por la Guerra Civil
En septiembre de 1936, este vecino portugués que ejercía de padre iba a buscar a su esposa con una rosa en la solapa. Fue confundido con un militante socialista, apresado y enviado al paredón. Cuando estaba a punto de ser fusilado, los militares reconocieron su error - “Éste es un portugués que pasaba por aquí y no se ha enterado de nada”- y fue liberado. Pero haber visto la muerte tan de cerca le llevó a tomar la decisión de escapar de la guerra y volver a Portugal. Se llevó a su mujer y a su hija adoptiva. Allí, para no tener que dar explicaciones sobre la verdadera identidad de la adolescente María de los Ángeles, la inscribieron con un nuevo nombre y los apellidos del matrimonio. La hicieron pasar por su hija biológica. Así nació, con 13 años, Aurora Murta Gonzaga. O al menos su nueva identidad.
Aurora se mudó con su familia adoptiva a Vila-Real de Santo António. Allí, la que pasaría a la posteridad como “María la portuguesa” era conocida como Aurora “La Española” o “La Salerosa”, o “La Malhablada” por su tendencia a utilizar tacos en su vocabulario. Enseguida se hizo popular entre sus vecinos por varios rasgos inconfundibles de su carácter: su fuerte personalidad (agresiva y violenta en ocasiones), su sentido del humor, su carisma desbordante, su humanidad y su apasionamiento por los hombres.
Aurora se casó con 17 años con Lino Santos, un portugués que trabajaba en los astilleros del puerto y del que se enamoró perdidamente. Con Lino tuvo un hijo, pero rompieron la relación porque ella decidió que no era “mujer de un solo hombre”. Tenía 35 años, abandonó a su marido y empezó a ejercer la prostitución para salir adelante. Su hijo, avergonzado del trabajo de su madre, decidió irse voluntario a luchar a la Guerra de Angola. Jamás regresó.
Lino, nieto de Aurora, muestra una foto de su padre y su abuela
Lino, nieto de Aurora, muestra una foto de su padre y su abuela David L. Frías
A Aurora le encantaban los bares y las fiestas. La noche era su hábitat natural. Y no tardó en darse cuenta de que su porte, su físico privilegiado y su gracejo natural le permitían relacionarse con la alta sociedad portuguesa. Era una mujer de cuerpo escultural, pelo claro, ojos enormes y siempre vestida de forma elegante. Fue así como empezó su carrera de lo que hoy se conoce como “escort” (prostituta de alto standing). Entre sus conquistas se contaban jueces, capitanes de barco, políticos o toreros. Cuando subió su nivel adquisitivo, abandonó la degradada casita que ocupaba en Lazareto (el barrio más pobre de Vila-Real) y se mudó a una casa más amplia y lujosa en el cercano pueblo de Hortas.
"... que conoció a ese hombre
en una noche de vino verde y calor.
Y entre palmas y fandango
la fue enredando, le trastornó el corazón.
Y en las playas de isla
se perdieron los dos.
Donde rompen las olas, besó su boca
Y se entregó..."
Rechazó a la Reina de Inglaterra
Su único descendiente vivo, su nieto Lino Santos, confirma que su abuela ejerció la prostitución durante la mayor parte de su vida: “Ella proclamaba sin pudor que era una puta fina; sus clientes eran pudientes e importantes”. Lino aún conserva una caja con los escasos recuerdos que le quedan de su abuela. Uno de ellos confirma la relación que tenía Aurora con la alta sociedad europea: se trata de una invitación a una fiesta de Navidad que daba la Reina de Inglaterra en el Palacio de Buckingham para celebrar el año nuevo. A este festejo fue invitada por un patrón de trasatlántico que se enamoró de ella. Aurora declinó asistir porque “son muchas horas en barco 'pa' una fiesta”.
Aurora rechazó una invitación para la fiesta de Navidad de Buckingham Palace
Aurora rechazó una invitación para la fiesta de Navidad de Buckingham Palace David L. Frías
Otro de sus clientes más famosos fue Ricardo Chibanga, el primer torero negro de la historia. Nacido en Mozambique, Chibanga la invitaba a ir a la plaza siempre que toreaba en Vila-Real y le brindaba los toros. Cuenta el nieto de Aurora que “una tarde estábamos viendo la corrida y Chibanga sufrió una cogida. Ella, sin soltarme de la mano, salió corriendo de las gradas y, esquivando a la seguridad, se coló como una loca en la enfermería gritando '¡Que me matan a mi negro!', mientras yo no entendía qué estaba pasando”. Finalmente, Chibanga sobrevivió.
Aurora tuvo un romance con el torero mozambiqueño Ricardo Chibanga
Aurora tuvo un romance con el torero mozambiqueño Ricardo Chibanga David L. Frías
Que Aurora ejerciese la prostitución en su casa enojó sobremanera a los vecinos. Su nieto Lino recuerda que en una ocasión la intentaron echar de su casa. Un nutrido grupo de vecinos y vecinas se presentaron en su casa amenazándola con desahuciarla “por ser una puta”. Ella, lejos de arredrarse, salió a la calle, se encaró con una mujer y, chillando en español, le espetó: “¿A mí me vas a llamar puta, cuando tú engañas a tu marido y encima no cobras?”. Luego se giró hacia otra vecina y le gritó: “Y tu marido querrá echarme, pero se acostó conmigo anoche”. Tras ese episodio, los vecinos no volvieron a amenazarla y la dejaron vivir (y ejercer) tranquila.
Aurora siempre se declaró una apasionada de los hombres, pero jamás dejó que la sometiesen. Fue, según sus vecinos, “una adelantada a su tiempo. Ella siempre mandó sobre los hombres que pasaron por su vida. Un alma libre. Nunca le importó el “qué dirán”. Al contrario, le gustaba provocar. Hacía bandera de ser una prostituta en una época en la que la sociedad era profundamente machista y conservadora. Era una revolucionaria. Mientras la inmensa mayoría de las mujeres no podían salir a la calle sin estar acompañada de sus maridos, Aurora cambiaba de pareja más que de camisa”, rememora Liset, una vecina de Vila-Real que ahora tiene 90 años.
Pero no sólo ejercía la prostitución por dinero. El principal rasgo diferencial de su personalidad, además de su fuerte carácter, era su gran corazón. Por eso era capaz de encamarse con el patrón de un barco para conseguir que le diese trabajo a su vecino, “que el pobrecito tiene 4 hijos, está en el paro y necesita echarse a la mar”. Es anécdota la repitió con orgullo hasta el final de sus días, según cuentan en la residencia de Manta Rota (Algarve) donde falleció en 2011.
Persecuciones políticas
Y es que lo que definía a Aurora Murta Gonzaga era su infinita humanidad. No tenía ningún reparo en meterse en líos si eso suponía poder ayudar a sus semejantes. En una ocasión, el artista portugués Manuel Cabanas (xilógrafo) se encontraba en Vila-Real huyendo de la policía política portuguesa que le perseguía por motivos ideológicos. Eran los tiempos de la dictadura de Salazar y nadie en el pueblo, por miedo, quería dar cobijo a Cabanas. Aurora lo escondió en su casa durante tres días. Cuentan los vecinos que la policía registró todas las viviendas del pueblo menos la de Aurora. Algunos dicen que porque no creían que fuesen a encontrar al artista en casa de una prostituta. Otros, que Aurora se enfrentó con los agentes y les impidió entrar en su morada. Sea como fuere, Cabanas consiguió burlar a las autoridades y se salvó.
Una de las pocas fotos que aún se conservan de Aurora
Una de las pocas fotos que aún se conservan de Aurora David L. Frías
Aurora tenía bien diferenciado el papel de los hombres en su vida: por un lado, estaban sus clientes, que le permitían vivir de forma holgada. Por otro lado, estaban sus amantes: “Se encaprichaba enseguida de un hombre y lo amaba con todas sus fuerzas. Sufría, lloraba de amor, se peleaba, agredía… y tan pronto como le venía el enamoramiento, se le pasaba y echaba al amante de turno de su casa para colgarse de otra persona”, reconoce su nieto.
Su físico le dio para prostituirse hasta los 60 años. Ahí empezó el declive físico. Se quedó sin clientes y decidió dedicarse al contrabando. Compraba en Portugal y revendía más caro en España. “Ella pasaba de todo por la frontera: tabaco, azúcar, marisco… y los guardias fronterizos hacían la vista gorda porque era muy conocida y la quería todo el mundo”, confiesa otra vecina que vivió aquella época.
Recuerda esa vecina que "una vez nombraron a un inspector fronterizo nuevo, que venía de la ciudad de Faro, para controlar el contrabando. No la conocía y cuando la vio pasar la detuvo para preguntarle si llevaba algo clandestino bajo la ropa. Ella se burló del agente y le contestó 'que sí, que lo llevo todo metido en el shosho'. El inspector se enojó y la amenazó con detenerla. Aurora, en lugar de amedrentarse, se subió el vestido, se bajó el sujetador y, enseñándole los pechos, le gritó al agente. “¡Este es el contrabando que me dio mi madre!”. A pesar del incidente, ni acabó detenida ni le consiguieron requisar nada.
"¡Ay, María la portuguesa!
Desde Ayamonte hasta Faro
se oye este fado por las tabernas.
donde bebe vinho amargo.
¿Por qué canta con tristeza?
¿Por qué esos ojos cerrados?
Por un amor desgraciado,
por eso canta, por eso pena".
El romance que no tal vez fue
Fue en aquella etapa cuando conoció a Juan Flores, que por entonces contaba 35 años. La canción le atribuye un romance con el contrabandista de Ayamonte asesinado la víspera de Reyes. Y aunque Aurora fue una mujer que tuvo mil idilios, el que la convirtió en protagonista de una canción (y por ende en leyenda) es tal vez el único que no fue tal. Esa es la teoría que sostiene la familia de Flores. Su hija Lola lleva varios años inmersa en una cruzada que pretende “limpiar la memoria de mi padre. No tenía ningún ligue con esa mujer. La conocía de Ayamonte y del contrabando. La versión del romance es la más aceptada porque lo dice una canción, pero además de ser falsa, le hace mucho daño a mi familia”. Sobre todo a su madre, que según asegura Lola “quedó muy tocada emocionalmente de aquel suceso y no se llegó a recuperar”.
Lola pide “que no se olvide que se trata de una canción que Carlos Cano compuso como quiso. No hay un rigor histórico. Está basada en un suceso pero no lo relata. De hecho, en la letra hay otro error, porque dice que el protagonista llevaba langostinos de contrabando. Lo que llevaba mi padre eran 4 cajas de cigalas”.
Lola, la hija del contrabandista asesinado, se señala en un periódico de la época
Lola, la hija del contrabandista asesinado, se señala en un periódico de la época David L. Frías
El nieto de Aurora también se apunta a esa tesis. Cuando mataron a Juan Flores, Aurora ya tenía 63 años y no ejercía la prostitución. Su nieto, Lino, reconoce que “eso tampoco significa nada, porque a esa edad ella tenía un novio treinta años más joven que ella. Nadie sabe si mantenían una relación, porque ambos están ya muertos y es un secreto que ambos se han llevado a la tumba. Pero yo descartaría que hubiese amor de por medio. Tal vez se trataba de alguien con quien trataba por asuntos de contrabando y le tenía cariño. Él traficaba con marisco y ella con cualquier cosa”.
Hay incluso una tercera teoría. “Ella ayudaba a todo el mundo. Aunque tenía un carácter tan irascible, no soportaba ver a las personas sufrir. Así, si vio a un andaluz asesinado en Portugal sin familia que le velase, probablemente decidió quedarse con él por pena. Porque ella además siempre se sintió muy andaluza y muy española. Siempre que veía a un español pasarlo mal en Portugal le tendía su mano”, sugiere Lino.
"Dicen que fue el "te quiero"
De un marinero, razón de su padecer.
Que en una noche en los barcos
del contrabando, p'al langostino se fue.
Y en la sombra del río,
Un disparo sonó.
Y de aquel sufrimiento
nació el lamento
de esta canción".
Cruzó el río con un contrabandista
Lino también se pronuncia sobre el hecho de que a Aurora no le dejaron subir al barco con el cadáver pero consiguió atravesar el río antes incluso que el transbordador. No tiene dudas. “Se conocía a todos los traficantes y contrabandistas de las dos orillas. Seguro que convenció a alguno para que le cruzase con lancha. No había persona más testaruda que ella. Y no me extraña nada que eso sucediese así porque ese tipo de comportamientos los tenía cada día”.
Aquel suceso la marcó. A partir de ese instante pareció perder el interés por los hombres. El único al que le hizo caso fue a un chico gay enfermo de sida que había sido repudiado por su familia. Ella lo acogió en su casa hasta que falleció.
Enloqueció y se apagó
Fue a finales de los 80 cuando empezó a perder la cabeza. Enloqueció. Su envidiable físico ya no era tal, el contrabando no daba tanto dinero como la prostitución y los hombres la abandonaron. Su nieto se había marchado a trabajar a otra ciudad y se quedó sola. Fue ahí cuando adquirió síndrome de Diógenes. Llenó su casa de perros, gatos y basura. Pasaba el día revolviendo en los contenedores y que las asistentas sociales intentaban vaciar por las tardes. “Las sacaba de casa a hostias”, señala Lino. Su rutina diaria consistía en ir pidiendo por los bares “100 escudos (unas 80 pesetas) para tomarme un café”.
Con 84 años se rompió la cadera e ingresó en una residencia geriátrica de la playa de Manta Rota (Portugal). Allí permaneció tres años. La enfermera Rosa Pereira pasó con ella la recta final de su vida: "Estaba postrada en una silla de ruedas y tenía una artritis terrible que apenas le permitía moverse. Pero jamás perdió su carácter. Cuando tenía que llamar a una enfermera se dirigía a nosotras como "Tú, cacho puta" o cosas peores. Era incorregible". Rosa confirma además que "se pasaba el día contando anécdotas de cuando se prostituía. Y cuando se enfadaba con alguien, con esfuerzos se echaba mano a la blusa y le enseñaba sus pechos, como dicen que hacía cuando era joven".
Carlos Cano compuso la canción en los inicios de su carrera
Carlos Cano compuso la canción en los inicios de su carrera
Sin embargo, a pesar de lo agrio de su carácter al final de su vida y su escasa movilidad, Aurora "movía los brazos para bailar cada vez que le poníamos sevillanas, coplas o cualquier canción andaluza", rememora la cuidadora.
Aurora falleció el 21 de enero de 2011. A pesar de haber sido casi un icono en Vila-Real de Santo António, poca gente se enteró de su fallecimiento, al haber pasado los últimos tres años de su vida en otro municipio. Sólo 4 personas asistieron a su sepelio: su nieto Lino, una trabajadora de la residencia y dos vecinas. "Murió de vieja y murió serena. Se le agotó toda la energía. Se apagó", sentencia su nieto echándose a llorar. "Es que no doy crédito. Todo el mundo conoce esa canción aquí. pero yo nunca imaginé que hablaba de mi abuela".
"¡Ay, María la portuguesa!
Desde Ayamonte hasta Faro
se oye este fado por las tabernas.
donde bebe vinho amargo.
¿Por qué canta con tristeza?
¿Por qué esos ojos cerrados?
Por un amor desgraciado,
por eso canta, por eso pena".
¿Qué fue de los protagonistas de la historia?
Al morir, Juan Flores dejó viuda y dos hijas. Su mujer nunca se acabó de recuperar de aquel suceso y ha declinado hablar de la cuestión. Lola, la hija menor, vive en Sevilla, trabaja cuidando ancianos y pelea por desmentir la versión que apunta a una infidelidad de su padre con aquella misteriosa mujer de negro. Su hermana pequeña reside en Alicante y no rehuye hablar del tema.
Sobre el cabo António Nunes (autor material del crimen) se contaron muchas leyendas. Fue condenado a 4 años de prisión de los que sólo cumplió 2. Explicaban en Ayamonte que vino tocado psicológicamente de la Guerra de Angola, y que tras el asesinato entró en prisión y fue abandonado por su familia. Este hecho provocó (presuntamente) que enloqueciese y fuese trasladado a un hospital psiquiátrico. Todo falso. Antonio Nunes sigue felizmente casado, trabaja de conserje en Vila-Real y, paradójicamente, se saca un sobresueldo cantando fados en los bares. Un fado como "María la Portuguesa". Al ser preguntado sobre la historia, sigue negando haber sido el autor material de los disparos: "De aquello hace mucho y yo quiero olvidarlo. Lo único que puedo decir es que yo no lo maté".
El único testigo del asesinato, António Da Silva (socio del contrabandista tiroteado) reside en Castro Marim (lugar de los hechos), está a punto de cumplir 89 años y desmiente al cabo Nunes. "Si es capaz, que me diga a mí a la cara que no disparó", sentencia con rabia. Aún recuerda que "yo le traje el marisco a mi amigo Juan Flores y cobré 500 escudos para gasolina y 50 para un café. Llegué, vi como Nunes mató a Juan y cuando le empecé a gritar 'criminal', me contestó que si no me callaba me volaba la cabeza a mí también".
Carlos Cano, el autor de la canción, falleció en diciembre de 2000. El periodista y amigo personal del cantautor Alejandro V. García recuerda que "se armó un lío tremendo con aquella muerte. Fue una noticia bomba. A poco de escribir la canción, Carlos me dijo un día: 'voy a acabar hasta el gorro de este tema'. Desde el primer momento fue muy consciente de la importancia que iba a tener María la portuguesa".
Los restos de Aurora reposan en el cementerio de Vila-Real
...
https://youtu.be/i5yZ9UvRn3I
[Mensaje recortado] Ver todo el mensaje
